
- «Muerte al viejo verde»: Grito de resistencia contra la normalización de comportamientos machistas que perpetúan la cosificación de las mujeres, especialmente cuando estos provienen de figuras que socialmente podrían ser excusadas por su edad o estatus.
- «No cubras a tu amigo violador«: Es un llamado directo a desmantelar la complicidad y el silencio que protegen a los agresores sexuales, especialmente en círculos sociales cercanos. Se busca la ruptura con la cultura de la complicidad que encubre o minimiza las acciones de un amigo o conocido que ha cometido violencia sexual. Se busca cuestionar la «cultura de la hermandad masculina» que a veces prioriza la protección del agresor sobre la justicia para la víctima.
- «Eso que llaman amor es trabajo no pago«: Es una crítica profunda a las dinámicas de género que asignan a las mujeres tareas de cuidado y labores domésticas bajo el pretexto del amor, sin reconocimiento económico ni social. En la necesaria reivindicación de la economía feminista -Inspirada en ideas como las de Silvia Federici o el movimiento «Salarios para el Trabajo Doméstico» de los años 70-, la frase aboga por reconocer el valor económico del trabajo reproductivo y de cuidados, exigiendo su visibilización y, en algunos casos, su remuneración.
- «No aparecemos muertas, nos asesinan»: La frase rechaza las narrativas que descontextualizan o minimizan la violencia contra las mujeres. Desprecia los titulares que hablan de mujeres que «aparecen muertas» sin señalar al agresor. Insiste en que estas muertes son asesinatos intencionales, motivados por el machismo. Desde allí se cuestiona las estructuras sociales, culturales e institucionales que permiten y perpetúan la violencia de género, evidenciando que los feminicidios son el resultado de desigualdades de poder y control sobre las mujeres.
- «No, es no»: Es el NO más contundente. y al mismo tiempo es un mensaje de empoderamiento que reivindica el derecho de las mujeres a establecer límites y decidir sobre sus cuerpos sin miedo a represalias, culpa o presión social.
- «Ni loco ni enfermo, se dice violador»: La frase critica la tendencia a etiquetar a los violadores como «locos» o «enfermos», lo que implica que sus acciones son excepcionales o producto de una patología individual. En cambio, subraya que la violencia sexual es una decisión consciente y un acto de poder de muy amplia ejecución e impunidad.


