
Los telegramas del Vaticano en tiempos de Wathsapp
SignosMedia
- Los telegramas han sido siempre un medio formal reconocido globalmente, ideal para mensajes oficiales.
- Enviar un telegrama, incluso en 2025, connota un gesto deliberado y personal. Es una forma de destacar la importancia del destinatario o del evento.
- Los papas, Francisco o León XIV, utilizan plataformas como X para mensajes breves, estas no reemplazan las comunicaciones oficiales.
El Vaticano tiene una larga historia de comunicación formal a través de mensajes escritos, que se remonta a siglos atrás con cartas papales y bulas. Los telegramas, introducidos en el siglo XIX, se convirtieron en un medio estándar para enviar mensajes oficiales, breves y urgentes. Aunque la tecnología ha evolucionado, el telegrama sigue siendo un formato protocolar para comunicaciones papales, especialmente para eventos significativos como encuentros internacionales, condolencias o felicitaciones. Su uso refleja la continuidad de las prácticas diplomáticas del Vaticano.
Los telegramas han sido siempre un medio formal reconocido globalmente, ideal para mensajes oficiales. En el caso del Vaticano, los firma el Secretario de Estado -Pietro Parolin-, garantizando así la autenticidad y jerarquía de la comunicación, así se convierte en una herramienta diplomática que trasciende las barreras tecnológicas o culturales de los sistemas digitales modernos.
A pesar de los avances en comunicación digital, los telegramas mantienen el formato sencillo y directo, fácil de transmitir y archivar. En contextos donde la conectividad digital puede ser limitada -como en regiones en conflicto o con infraestructura precaria-, los telegramas, gestionados a través de servicios postales o diplomáticos, también aseguran que el mensaje llegue. En el caso de Gaza, por ejemplo, donde el párroco de la Iglesia Sagrada Familia, Gabriel Romanelli trabajaba en condiciones extremas, un telegrama fue la forma más confiable, más allá que un correo electrónico, que encontró León XIV para comunicarse con el sacerdote que estaba al frente de esa Iglesia en la golpeada palestina.
No hay que perder de vista que enviar un telegrama, incluso en 2025, connota un gesto deliberado y personal. Es una forma de destacar la importancia del destinatario o del evento. Esto se vio reflejado -por ejemplo- en el mensaje de León XIV a los catequistas que hace semanas se reunieron el Asunción, donde les subrayó la importancia de la solidaridad y el compromiso social. El formato físico o telegráfico añade un toque de solemnidad, diferenciándolo de un tuit o un correo electrónico.
Y aunque los papas, Francisco o León XIV, utilizan plataformas como X para mensajes breves, estas no reemplazan las comunicaciones oficiales. Los telegramas evitan la inmediatez y la posible trivialización de las redes sociales, manteniendo un tono apropiado para mensajes de alto significado, como condolencias por el ataque a la iglesia de Gabriel Romanelli o saludos a eventos como el de CELAM.



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