
La lepra, una enfermedad de la pobreza
Diana Tantaleán
La lepra ataca la piel y nervios, y crea lesiones irreversibles en manos, pies y ojos. Sin embargo, si se toma correctamente la medicación durante un año, es posible estabilizar la infección y detenerla.
- Hugo Pesce, un médico católico cuya labor estuvo influenciada por su fe y compromiso social fundó la Campaña Nacional Antileprosa en 1944. Aquí su historia.
- En la época colonial, dominicos, franciscanos y jesuitas gestionaron y leprosorios, como el de San Lázaro. Conoce aquí un poco más de esa historia.
Para la Organización Mundial de la Salud, la lepra no es un problema de salud pública desde el 2000, en la medida que su índice de prevalencia mundial es inferior a un caso por cada 10,000 personas. Sin embargo en Benín, en el continente africano, la enfermedad no está erradicada y se registran -cada año- entre 150 y 200 nuevos casos, de los cuales 10% son niños, y lo grave es que la cifra no ha cambiado en 10 años.
“La lepra afecta a menos personas que el paludismo, pero el 25% de los casos detectados ya presentan discapacidades graves e invalidantes” explica el Dr. Roch Christian Johnson, presidente de la Asociación Mundial contra la Lepra.
El objetivo es detectar la lepra lo antes posible. Los equipos móviles del Ministerio de Salud de Burundi recorren los pueblos extrayendo muestras que, luego, son analizadas en el laboratorio del centro. Pero el asunto es más complicado por razones culturales.
El aspecto social de la enfermedad
En varias zonas de África la lepra está asociada a una maldición. Se cree que la enfermedad llega por un sortilegio, de tal manera que los médicos voluntarios que acuden a la zona deben decir que acuden a estudiar enfermedades de la piel. Los leprosos van primero a ver a los curanderos dilatando el tiempo de intervención, mientras que otros esperan a tener el dinero para ir al médico. Para ese momento ya la enfermedad se ha complicado.
Casas destruidas, campos saqueados, mujeres repudiadas, son imágenes muy comunes -en las zonas más rurales del centro occidental de África- debido a la forma como son expulsados los enfermos, sobre todo aquellos discapacitados por las secuelas de la lepra. El tratamiento, compuesto por tres antibióticos, es gratuito y se receta en los dispensarios del país y para dar a conocer el tratamiento, el programa nacional de lucha contra la lepra del ministerio de Sanidad difunde mensajes en las radios.
Situación de la lepra en el Perú en 2025
En el Perú se encuentra en una etapa de eliminación como problema de salud pública, con una prevalencia baja y un número reducido de casos nuevos cada año. Sin embargo, hay zonas endémicas, en la Amazonía, y enfrenta desafíos relacionados con el diagnóstico tardío, el estigma social y la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica.
En los últimos años, el Perú reportó alrededor de 30 casos nuevos de lepra al año y más del 90% de los casos en las Américas se concentra en Brasil. El diagnóstico tardío es un desafío, ya que los síntomas pueden tardar entre 9 meses y 20 años en manifestarse, lo que dificulta la detección temprana y aumenta el riesgo de discapacidades. Sin embargo el estigma social sigue siendo un obstáculo, especialmente para mujeres, quienes enfrentan mayor rechazo familiar y social.


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